sábado, 17 de marzo de 2012

Carta a los jóvenes de Carlos Slim


Revisando la revista norteamericana Forbes encontré la versión 2012 de su popular ranking “The World’s Billionaires” o “Los multimillonarios del mundo” en el que Carlos Slim, un mexicano propietario de un conglomerado de empresas conocidas como Claro, Telmex, entre otras,  encabeza la lista dejando atrás nada menos que a los norteamericanos Bill Gates, propietario de Microsoft y a WarrenBuffett, quien es conocido por ser el mejor inversionista en la bolsa de valores de todos los tiempos.
La curiosidad me llevo a investigar un poco sobre la vida de Carlos Slim y fue así que llegue a su página web en la que encontré una interesante carta que escribe para los jóvenes y que es motivo de esta entrada en mi blog.
Antes de compartirla considero pertinente recalcar lo expuesto en anteriores entradas: “El éxito es un viaje y no un destino”, consiste en vivir la vida con un propósito definido, con energía, disfrutando de cada momento, cada actividad y cada reto. Nada más alejado del concepto de éxito que el creer que acumulando cierta cantidad de dinero nuestra vida se transformará automáticamente en un paraíso.

Teniendo esto claro comparto con ustedes las valiosas reflexiones que encontré en esta carta, que no está centrada en concejos financieros, pero si aporta valiosos mensajes que resultaran muy útiles para direccionar nuestra forma de pensar y actuar.

Carta a los jóvenes

A través de una Carta a la comunidad universitaria, Carlos Slim, aconseja a los estudiantes más destacados sobre lo que, a su forma de ver, considera lo importante en la vida.
México, D.F., junio de 1994
Les escribo esta carta con el fin de transmitirles un poco de mi experiencia en la vida, buscando contribuya a su formación, a su manera de pensar y de vivir, a su equilibrio emocional, a su sentido de responsabilidad para con ustedes y para con los demás, a su madurez y, sobre todo, a su felicidad, que debe ser producto de su ser y quehacer cotidiano.
Son ustedes privilegiados dentro de la sociedad, gracias a su talento y esfuerzo, por la mejor razón, su propio valor.
El éxito no es hacer bien o muy bien las cosas y tener el reconocimiento de los demás. No es una opinión exterior, es un estado interior. Es la armonía del alma y de sus emociones, que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad.


El ser tan destacados como ustedes lo son, significa un privilegio, pero entraña también muchos riesgos que pueden afectar valores muy superiores al “éxito” profesional, económico, social o político. La fortaleza y el equilibrio emocional están en la vida interior y en evitar aquellos sentimientos que corroen el alma, tales como la envidia, los celos, la soberbia, la lujuria, el egoísmo, la venganza, la avaricia, la pereza, y son veneno que se ingiere poco a poco.
Cuando den, no esperen recibir. “Queda aroma en la mano que da rosas”, dice un proverbio chino. No permitan que sentimientos y emociones negativas dominen su ánimo. El daño emocional no viene de terceros, se fragua y desarrolla en nosotros mismos.
No confundan los valores ni menosprecien sus principios. El camino de la vida es muy largo, pero se transita muy rápido. Vivan el presente intensa y plenamente, que el pasado no sea un lastre, que el futuro sea un estímulo. Cada quien forja su destino y puede influir sobre la realidad. No la ignoren.
Vivan con sentimientos y emociones positivas como el amor, la amistad, la lealtad, el valor, la alegría, el buen humor, el entusiasmo, la paz, la serenidad, la paciencia, la confianza, la tolerancia, la prudencia y la responsabilidad. Los opuestos que no invadan el alma, que duren poco en su ánimo, no los dejen alojarse, aléjenlos. Muchas veces cometerán errores, es usual y humano, traten siempre que sean menores, acéptenlos, corríjanlos y olvídenlos. No se obsesionen por ellos, el cielo y el infierno están en nosotros. Lo que más vale en la vida no cuesta y cuesta mucho: el amor, la amistad, la naturaleza y lo que sobre ella ha logrado el hombre de formas, colores, sonidos, olores que percibimos con nuestros sentidos, sólo puede ser apreciado cuando estamos anímicamente despiertos.
Vivan sin miedos y sin culpas; los miedos son los peores sentimientos del hombre, lo debilitan, lo inhiben a la acción y lo deprimen, y las culpas son un lastre enorme en nuestro pensar, al actuar y en la vida. Hacen difícil el presente y obstruyen el futuro. Para combatirlos, seamos sensatos y aceptémonos como somos, con nuestras realidades, nuestros méritos y nuestras penas.
La ocupación desplaza a la preocupación y los problemas, al enfrentarlos, desaparecen. Así, los problemas deben hacernos cada vez más fuertes. De los fracasos, aprender y los éxitos deben ser estímulos callados. Actúen siempre conforme les dicte su conciencia, pues a ésta nunca se le engaña. Los miedos y las culpas, entonces serán mínimos. No se encierren, ni arruinen su vida, vívanla con la inteligencia, el alma y los sentidos despiertos y alertas; conozcan sus manifestaciones y edúquense para apreciarla y disfrutarla.
El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilidad consigo mismos y con la sociedad, es también una necesidad emocional.
Al final nos vamos sin nada, sólo dejamos nuestras obras, familia, amigos y, quizá, una positiva influencia, por lo que en ellos hayamos sembrado.
Con mis mejores deseos,
Ing. Carlos Slim Helú.
Los ánimo a rescatar los mensajes que les gustaron más de esta carta y a aplicarlos en su vida, no porque provengan del hombre más acaudalado del planeta sino por el valor y por el impacto que pueden generar en la búsqueda de nuestro máximo potencial.

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