domingo, 6 de enero de 2013

El mundo es tuyo pero tienes que ganártelo



Kim Woo Choong fue el fundador de Daewoo, la que fue una de las más grandes corporaciones de Corea y del mundo, hace poco adquirí un ejemplar de su interesante libro titulado “El mundo es tuyo pero tienes que ganártelo”. Éste libro muestra a través del ejemplo del autor, que existe en nuestro mundo un sinfín de posibilidades para desarrollarse y refuerza continuamente que manteniendo una actitud positiva, teniendo la disposición al trabajo y siguiendo conceptos y filosofías ordenadas se puede alcanzar cualquier meta. 

Kim Woo Choong inició su carrera empresarial como vendedor de periódicos, fundó Daewoo como una pequeña empresa que operaba en la industria textil con muy pocos recursos, con el paso del tiempo, la empresa se convirtió en corporación y fue sumando actividades en sectores tan diversos como los productos químicos, la construcción, la industria pesada, la electrónica, las telecomunicaciones, la construcción naval, la hostelería, los servicios financieros y, por supuesto, la industria automotriz, en la que comenzó a operar en 1972, tras firmar un acuerdo con General Motors.

La crisis financiera asiática de 1997 término con la corporación, Daewoo fue una de las empresas que más se endeudó para afrontar su expansión y no podía devolver los créditos que solicitó por lo que tuvo que ser liquidada y vendida en partes.

En toda historia siempre hay algo rescatable, considero que el sorprendente crecimiento que tuvo esta empresa se baso en la filosofía de trabajo y actitud luchadora de su fundador, a continuación comparto con ustedes una sección de su libro que refleja su pensamiento ganador.

Esfuérzate por ser el mejor

Durante la Guerra, de Corea huimos de Seúl y buscamos refugio en Taegu, donde vivimos por algún tiempo. Ya entonces mi padre había sido secuestrado y llevado al norte, en tanto que mis hermanos mayores prestaban servicio en el ejército, por lo que, a mis 14 años de edad, tuve que hacerme cargo de la subsistencia del resto de la familia. No había gran cosa que un muchacho de mi edad pudiera hacer en medio del caos de la guerra, pero afortunadamente uno de los ex discípulos de mi padre trabajaba en un periódico y me dio trabajo como vendedor de diarios. 

Por lo general, vendían los periódicos a los comercios del atiborrado mercado de Pangchon, Taegu. En cuanto me los entregaban, corría con ellos al mercado, porque si perdía el tiempo en vender un par de ellos en el trayecto, otros muchachos me podían ganar los clientes. Así que siempre era el primero en llegar a Pangchon; sin embargo no me era posible vender todos los ejemplares porque perdía un tiempo valioso en dar el cambio a los clientes durante mi recorrido de ventas por el primer tercio del mercado. Durante esos preciosos momentos los otros vendedores me alcanzaban y sobrepasaban, lo que les permitía apoderarse del resto de la clientela. 

Para poder alimentar a mí familia tenía que vender por lo menos 100 periódicos por día, y mi madre y mis dos hermanos más jóvenes siempre esperaban ansiosamente mi regreso a casa. Necesitaba idear un nuevo método para vender periódicos. Así que todos los días, antes de comenzar mi recorrido, me aseguraba de tener cambio en abundancia. Logré ahorrar mucho tiempo dando el cambio junto con el periódico, y luego de recibir el dinero que me pagaban, corría a hacer la siguiente venta. De esa manera, a la larga logré capturar como dos terceras partes del mercado. Pero los otros muchachos me seguían alcanzando. Tenía que mejorar mis tácticas, y lo hice. Opté por correr por todo el mercado arrojando los periódicos a los comercios, de modo que nadie pudiera alcanzarme. Luego podía tomar el tiempo necesario para regresar por la misma ruta a través del mercado y cobrar el dinero. No todos me pagaban diariamente, pero en cambio podía vender todos mis periódicos y. por lo general, me pagaban lo que me debían no más de dos días después. Al cabo de un par de meses, los otros muchachos habían renunciado completamente a vender en el mercado, de manera que éste era todo para mí. 

Creo que esa experiencia me enseñó a esforzarme al máximo en toda situación difícil, sin importar, de que se tratara. Desde el inicio de mi compañía, he trabajado siempre con ahínco para ser el mejor. Naturalmente que no estoy completamente satisfecho, pero creo que sí puedo estar orgulloso de muchos de mis triunfos. 

La persona que aspira a ser la mejor en su campo se esfuerza todo lo posible. Cuando lo hace, aunque no siempre sea el ganador, está muy cerca de serlo. Por otra parte, cuando uno piensa que no es capaz de lograr algo, que no tiene la capacidad necesaria para ser el mejor, entonces "logra" no ser el mejor. Claro está que lo que se hace es importante, pero no tanto como la manera cómo se hace. Debes tener el propósito de llegar a ser el mejor, hagas lo que hagas. Ya sea que aspires a ser político, hombre de negocios, pintor o intelectual esfuérzate siempre por ser el mejor en tu campo. No seas una de esas personas que se conforman con irla pasando; fíjate como meta el llegar a ser el número uno y dedícate a ello en cuerpo y alma, porque cuanto más te esfuerces, tanto más numerosas serán tus probabilidades de triunfar. Creo que todos los que son el número uno en su campo lo lograron porque aspiraron muy alto y se esforzaron al máximo. Los esfuerzos a medias nunca llevaron a nadie a la cumbre. Hace muchos años entrevistaron a un jugador húngaro, estrella de fútbol soccer, después de que su equipo conquistara el primer lugar en una competencia europea. Un reportero le preguntó cuál era el secreto de su éxito. Respondió que siempre que tenía tiempo pateaba la pelota de fútbol, cuando no estaba haciéndolo, estaba hablando de fútbol y cuando no estaba hablando de fútbol estaba pensando en él. 

Así que, como podrás ver las estrellas de fútbol no nacen, así como tampoco cualquiera puede llegar a ser el mejor. Sólo quienes se dedican a algo por completo llegan a ser el número uno. No hay ningún milagro. Muchas personas hablan del "milagro" de Daewoo, aunque para nosotros no hubo tal: simplemente trabajamos más intensamente y tratamos de serlos mejores en nuestro campo. Siempre he procurado que Daewoo sea lo mejor en todo. Siempre he instado a nuestros trabajadores a que se superen aprovechando al máximo todas las oportunidades y continuaré haciéndolo. Nunca me doy por satisfecho con los logros presentes y nunca dejaré de esforzarme por escalar mayores alturas, pues me doy cuenta de que la única manera de evitar los lamentos consiste en tratar de hacer todo tan bien como sea posible. 

De manera que espero que todos ustedes, como jóvenes que son, se esfuercen por ser los mejores en cualquier cosa que hagan. Ni siquiera piensen en la posibilidad de permitir que otro los supere. El ceder el triunfo a otro no es benignidad, es mediocridad; no es un sacrificio, es la inferioridad en acción. No te conformes con ser el segundo, ni pienses que el primer lugar es suficiente para ti. Convéncete de que el primer lugar te pertenece por derecho propio, de que fue pensado para ti. Haz tu mejor esfuerzo, tu máximo esfuerzo, y realizarás tus sueños.


Fuente: “El mundo es tuyo pero tienes que ganártelo” Kim Woo Choong








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